jueves, 11 de marzo de 2010     
 
 
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  NOCHES DE MÚSICA DE SAN LORENZO EN EL ATRIO Volver a Portada>>
Cuarenta y cinco años

  
Hace cuarenta y cinco años yo también tuve veinte años. Entonces el cielo casi siempre pintaba en gris, el aire solía estar enrarecido y las puertas acostumbraban a estar cerradas.

Pero bandadas de sueños cruzaban por mi frente pidiendo que las siguiera, y yo lo hice a pecho abierto : aprendí a volar agitando las alas de las canciones.

Era aquél un tiempo, mi tiempo, de hambre en la boca, pero también de cascadas que desbordaban las venas, de fuegos abrasadores en la cintura, de volcanes rebosando el corazón.

Un día, entre gallos y medianoche, quise salir huyendo, en vuelo largo y con la voz en grito, y lo hice a lomos de una canción.
Desde mi norte hasta mi sur
El metro y medio, un poco más,
Árbol torcido, casi cruz,
con flor o llaga en el ojal.
Mi cara es tierra de labor
Con surcos que marcó el azar
Dos pozos llenos de dolor
Y un manantial para gritar.

El manantial botaba de lo más hondo de mis entrañas y me ayudaba a escalar la tela de araña con que se tejían mis sueños hasta rozar los horizontes con la punta de los dedos y el labio de mi aliento.

Manantial de canciones que me ha liberado de mí mismo, de mis propios lastres y ataduras, y que me ha hecho sentir tan libre como para atreverme a refrescar la sed de los demás.

A veces he sido torrente y he inundado tierras a mi paso, a veces sólo arroyuelo de gota menguada, a veces puro cauce seco que no llegaba ni a humedecer los terrones de la vereda.

Mis fuentes estaban en los pozos de la Historia, en las aguas que la lluvia remansaba en los pueblos, en la nube caprichosa y volandera de mi imaginación.
He ido amigándome con el bosque y el baldío, con el monte y el arenal, con las huertas y los campos de labor, con la almena y con la torre, con el poeta y la campana.

Y siento que ahora mis aguas discurren mansas y serenas - espero que también fértiles - en lo que bien sé es la desembocadura de mi vida.

Hace ya cuarenta y cinco años que empecé a ser río.

Hoy vuelvo río arriba, hasta mi fuente primera, hasta mi tierra : Segovia.

Y aquí estoy sentado a la ribera con mi cántaro lleno, para seguir diciendo mi canción a quien conmigo va.

 


Ismael
  


  

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