Jueves 21 Septiembre 2017

Beat Club

El criterio musical llevado a la excelencia.  Dicho de otra manera, simplemente Beat Club.

Beat Club no sólo es un bar. Garitazo nocturno, sala de conciertos, local de ensayo multidisciplinar, centro de reunión, taller de sonido, sala privada para fiestas particulares, etc...

En su espacio tienen cabida ensayos de diferentes formaciones musicales,  un taller de percusión con el objetivo de crear un grupo de  batukada, un grupo encantador de chicas haciendo danza del vientre y Bollywood  y punto de reunión del colectivo Bicicla.

Hace ya unos años, concretamente desde 2011, que tres locos por la música y la vida arrancaron un proyecto conjunto para devolver el lustre que merecía a un local que había sido en sus tiempos una referencia en la escena nocturna segoviana,  La Escuela. Curioso, Beat Club es una escuela, una escuela creando arte basado en recuerdos agradables, música del día a día, altavoz de la variedad y el gusto, en la que en parte todos vamos allí a seguir aprendiendo y evolucionando cada fin de semana. Esta actitud innovadora y diferente les ha llevado al lugar que merecen en el circuito musical segoviano. Pura vanguardia y una selección de bandas salvaje hacen de su programación un recorrido de culto por el panorama musical más actual.

De hecho, en mi propia casa, pegado en la nevera con un imán, está siempre la copia de la programación mensual de BEAT CLUB. Conviene tenerla fresca, chiste fácil, para no dejar escapar oportunidades casi únicas de disfrutar de bandas de todos los estilos, pelajes y voltajes, que hacen de BEAT CLUB una cita obligada cada fin de semana maridando proyectos nocturnos con copas con estilo.

Beat Club es la excusa perfecta para salir de casa aunque sea simplemente a ver que te proponen. Selección cuidada de la programación y precios accesibles unidos a una huida musical que escapa por completo de convencionalismos y radio fórmulas hacen de BEAT CLUB un templo para los amantes del término “Selecto”, aunque lamentablemente cada vez quedan menos lobos musicales que no miran nombres ni tienen miedo a una primera vez con una banda que no conocen de nada. Recorrido ascendente, ilusión, amor a su trabajo, y sobre todo una selección muy cuidada son los pilares. Ver a Juanfran haciendo fotos en cada concierto con la delicadeza y la mirada expectante de un niño para plasmar el cuaderno de bitácora de la historia, A Fernando, disfrutar de cada acorde y sonreír con ese gesto de felicidad de poder gozar a la que trabajas. Y Cris, siempre liado con algo, nervioso, pensando en grupos de futuro y marcando objetivos. 

Por el escenario de Beat Club han pasado durante estos años más de 400 bandas y un centenar de Dj's, pinchadiscos, selectores de temas, bautízalos como creas o pienses, que han hecho de sus sesiones noches gloriosas de fiesta y provocado alguna que otra rotura de cadera y aceleraciones vitales. Ritmos bailables y sesiones eclécticas impredecibles.

En este aspecto no tenemos que perder la pista al residente de la sala, EL VIRGINIANO, un animal musical que devora toneladas de música y atesora una colección de joyas en forma de canciones, envidiable por cualquier museo del arte moderno, antiguo, de ayer o de hoy.  Esencia, amplitud de mente y hambre de vida. Gastronomía,  música, arte y el beber como degustación hacen de él un viajero en busca de sus pasiones por toda la geografía de la piel de toro acompañado de Elena, media naranja real y compañera inseparable, coleccionista como él de vivencias únicas y recuerdos imborrables. Esponjas en todos los sentidos, que me perdonen o me abracen si lo leen y no les parece acorde a lo real, pero amén de mis propias sensaciones hay que reconocer la realidad que les envuelve. Amor infinito a la música y a la buena vida.

Resumiendo y en esencia, Beat Club, perla nocturna y animal en peligro de extinción en la selva de reggaeton y música mainstream que nos rodea. Catedral del ritmo y espejo de tendencias. Todo esto dicho sin peloteo ni afinidad personal, que si entrase en eso me faltarían palabras para expresar lo que he recibido día tras día por parte de la gente del Beat Club.

Imprescindible conocerlo y visita obligada cada fin de semana. Menos mal que quedan rincones musicales como Beat Club. LARGA VIDA...